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Mercoledì, 15 Giugno 2011 11:56

Código Deontológico del Asistente Social

Texto aprobado por el Consejo Nacional en su sesión del 17 de julio de 2009.

Título I
DEFINICIÓN Y PODER NORMATIVO
1. El presente Código establece los principios y reglas por los que deberán regirse y hacer respetar  los asistentes sociales en el ejercicio de su profesión, y que orientan la toma de decisiones relacionadas con su conducta  a todos los niveles de responsabilidad en los que se mueven.
2. El Código se aplica a los asistentes sociales y a los asistentes sociales especialistas.
3. El Código es de cumplimiento obligatorio para ejercer la profesión, por obligación deontológica. El incumplimiento del mismo conlleva el ejercicio del poder disciplinario.
4. Los asistentes sociales tienen la obligación de conocer, entender y divulgar el Código, y se comprometen a aplicarlo en toas aquellas formas de ejercicio de la profesión previstas en la legislación vigente.

Título II
PRINCIPIOS
5. La profesión se basa en el valor, la dignidad y la unicidad de toda persona, en el respeto de sus derechos universalmente reconocidos y de sus cualidades innatas, como libertad, igualdad, socialidad, solidaridad y participación, así como en la afirmación de los principios de justicia y equidad sociales.
6. La profesión está al servicio de las personas, familias, grupos, comunidades y todo tipo de agregaciones sociales para contribuir a su desarrollo; valoriza su autonomía, subjetividad y capacidad de asumir responsabilidades; les brinda sostén en los procesos de cambio, el uso de los recursos propios y de la sociedad para prevenir y afrontar situaciones de necesidad o malestar, y para promover toda iniciativa capaz de reducir los riesgos de marginación.
7. El asistente social reconoce  que la persona es el foco de toda actuación. Considera y acoge a toda persona que presente una demanda, necesidad o problema como única y diferente de otras en situaciones análogas, y la sitúa en su contexto vital y en el entorno social, entendido tanto en el sentido antropológico-cultural como físico.
8. El asistente social desempeña su labor profesional sin discriminaciones basadas en la edad, sexo, estado civil, raza, nacionalidad, religión, condición social, ideología política, minusvalías psíquicas o físicas o cualquier otra diferencia que caracterice a las personas.
9.  En el ejercicio de sus funciones, el asistente social, consciente de sus propias convicciones y pertenencia personales, no expresará juicios de valor sobre las personas basados en el comportamiento de las mismas.
10. El ejercicio de la profesión se basa en unos fundamentos éticos y científicos, en la autonomía técnica y profesional, en la independencia de juicio y en la ciencia y la conciencia del asistente social. El asistente social tiene el deber de defender su autonomía frente a presiones y condicionamientos, si se encuentra en una situación en que su autonomía peligre.

Título III
RESPONSABILIDADES DEL ASISTENTE SOCIAL PARA CON SUS USUARIOS Y CLIENTES

Capítulo I
Derechos de usuarios y clientes
11. El asistente social debe poner toda su competencia profesional al servicio de la promoción de la autodeterminación de usuarios y clientes, para fomentar sus potencialidades y autonomía como sujetos activos del proyecto de ayuda, facilitando la creación de una relación de confianza dentro de un proceso de evaluación constante.
12. En la relación de ayuda, el asistente social, habida cuenta de las características culturales y de la capacidad de discernimiento de los interesados, tiene el deber de dar la más amplia información acerca de sus derechos, ventajas, desventajas, compromisos, recursos, programas e instrumentos de la intervención profesional, para la que debe contar con el consentimiento explícito, salvo disposiciones legislativas y administrativas diferentes.
13. El asistente social, en cumplimiento de la normativa vigente y en el ámbito de la práctica profesional, debe facilitarles a sus usuarios y clientes, o a los representantes legales de los mismos, el acceso los documentos que les atañen, preocupándose de proteger los datos de terceras personas contenidos en ellos, así como toda información que pudiera perjudicar a los usuarios o clientes mencionados.
14. El asistente social debe salvaguardar los intereses y derechos de los usuarios y clientes, en particular de aquéllos jurídicamente incapacitados, y debe hacer lo posible para impedir y denunciar a la autoridad competente situaciones de violencia o explotación de menores, adultos con impedimentos físicos y/o psicológicos, aun cuando dichas personas las consientan.
15. El asistente social que en la práctica profesional incurra en algún error u omisión que pueda perjudicar al usuario o cliente o a la familia del mismo deberá informar al interesado y poner todos los medios a su alcance para remediar la situación creada. 
16. El asistente social debe contar con el consentimiento de los usuarios y clientes para autorizar la presencia de asistentes en prácticas y terceras personas durante su intervención, o que se informe a los mismos, por motivos de estudios, formación o investigación.

Capítulo II
Normas generales de conducta del asistente social
17. El asistente social debe observar una conducta conforme al decoro y dignidad de la profesión. No abusará en ningún caso de su posición profesional.
18. El asistente social debe poner al servicio de usuarios y clientes toda su competencia y habilidades profesionales y actualizarlas constantemente, manteniendo la relación profesional sólo mientras la situación profesional así lo requiera o se lo imponga la normativa.
19. En caso de que la complejidad de la situación así lo requiera, el asistente social consultará a otros profesionales competentes. En caso de que el interés supremos del usuario o cliente lo exija, o de que, por motivos graves, se trunque la relación de confianza, o cuando subsistan graves riesgos para la seguridad personal del asistente social, él mismo hará lo necesario, con un consentimiento informado y un
procedimiento motivado, para traspasarle el caso a otro colega, proporcionándole todos los elementos que puedan resultar de utilidad para la continuidad del proceso de ayuda. Esa misma continuidad deberá garantizarse también en caso de recurrir a un sustituto o suplente.
20. El asistente social, a quien la magistratura y la legislación vigente asignan funciones de tutela y control, debe informar a los individuos para con los cuales deba desempeñar dichas funciones acerca de las implicaciones que conlleva esta actividad específica.
21. El asistente social que tenga asignadas funciones de peritaje debe ejercerlas con imparcialidad y juicio independiente.
22. En el ámbito de la relación profesional, el asistente social no debe utilizar la relación con los usuarios y clientes para sus intereses personales ni para conseguir ventajas. No aceptará objetos de valor ni entablará relaciones personales afectivas y sexuales.

Capítulo III
Confidencialidad y secreto profesional
23. La confidencialidad y el secreto profesional constituyen un derecho primordial del usuario y del cliente, así como un deber del asistente social, dentro de los límites establecidos en la legislación vigente.
24. La naturaleza de la relación de confianza con los usuarios o clientes obliga al asistente social a tratar con confidencialidad las informaciones y datos relacionados con los mismos, para cuyo uso o divulgación, en su interés exclusivo, debe recibir el consentimiento de los interesados o de los representantes legales de los mismos, exceptuando los casos previstos en la legislación vigente. 
25. El asistente social debe hacer todo lo posible para que se mantenga la confidencialidad de la documentación relacionada con los usuarios y clientes, como quiera que haya sido elaborada, protegiéndola de toda indiscreción, incluso cuando se refiera a ex usuarios o ex clientes, aun cuando éstos hayan fallecido. En las publicaciones científica, en el material didáctico y en los trabajos debe ocuparse de que resulte imposible identificar a los usuarios o clientes a los que se hace referencia. 
26. El asistente social tiene la obligación de indicarles la obligatoriedad de la confidencialidad y el secreto de oficio a todos aquéllos con quienes colabore, mantenga relaciones de supervisión didáctica o que puedan tener acceso a información o documentación confidencial. 
27. El asistente social tiene la facultad de abstenerse de testimoniar, y no se le puede obligar a declarar acerca de lo que le ha sido confiado o ha sabido en el ámbito de la práctica profesional, salvo en los casos previstos en la legislación vigente.
28. El asistente social tiene la obligación de mantener el secreto profesional sobre todo lo que ha conocido en razón de su actividad profesional, ejercida tanto en régimen de trabajador asalariado, público o privado, como en régimen de trabajador autónomo que ejerce una profesión liberal, y de no revelarlo salvo en el caso de que le obligue a ello la legislación vigente y en los siguientes casos:
-  riesgo de graves daños al propio usuario o cliente o a terceros, en particular a menores, personas incapacitadas o minusválidas debido a sus condiciones físicas, psíquicas o ambientales;
- solicitud motivada por escrito presentada por los representantes legales del menor o incapaz, en el interés exclusivo de los mismos;
- autorización del interesado o interesados o de los representantes legales de los mismos, informados de las consecuencias de dicha revelación;
- grave peligro para la seguridad del asistente social
29. La colaboración del asistente social en la creación de bases de datos debe garantizar el derecho de los usuarios y clientes a la confidencialidad, en cumplimiento de las normas establecidas en la legislación vigente. 
30. El asistente social, en sus relaciones con organismos, colegas y otros profesionales, proporcionará únicamente datos e informaciones estrictamente relacionados e indispensables para definir la actuación. 
31. El asistente social, en las relaciones con la prensa y otros medios de comunicación, además de inspirarse en criterios de equilibrio y mesura al hacer declaraciones o conceder entrevistas, tiene la obligación de respetar la confidencialidad y el secreto profesional.
32. La suspensión de la actividad profesional no exime al asistente social de las obligaciones previstas en el Capítulo III del presente Título, que son moral y jurídicamente de obligado cumplimiento incluso en caso de cancelarse su inscripción en el Colegio Profesional.

Título IV
RESPONSABILIDADES DEL ASISTENTE SOCIAL PARA CON LA SOCIEDAD

Capítulo I
Participación y promoción del bienestar social
33. El asistente social debe contribuir a fomentar una cultura de solidaridad y subsidiariedad, favoreciendo o promoviendo iniciativas de participación destinadas a construir una trama social acogedora y respetuosa de los derechos de todo el mundo; en particular, reconoce a la familia en todas sus formas y expresiones como sede privilegiada de relaciones estables y significativas para la persona, y la sostiene como recurso primario.
34. El asistente social debe contribuir a desarrollar en los usuarios y clientes el conocimiento y ejercicio de sus propios derechos-deberes en el ámbito de la colectividad y favorecer caminos de crecimiento, incluso colectivos, que desarrollen sinergias y ayuden a individuos y grupos, sobre todo en situación desfavorecida.
35. Para el asistente social, en todas las vertientes de la práctica profesional, son indispensables un conocimiento preciso de la realidad socio-territorial en que se mueve y una adecuada consideración del contexto cultural y de valores, identificando las diferencias y la multiplicidad como un patrimonio a salvaguardar y defender y contrarrestando cualquier tipo de discriminación. 
36. El asistente social debe contribuir a la promoción, desarrollo y sostén de políticas sociales integradas que favorezcan la maduración, emancipación y responsabilización social y cívica de comunidades y grupos marginales, así como de programas orientados a mejorar su calidad de vida, fomentando en caso necesario prácticas de mediación e integración.
37. El asistente social tiene el deber de someter a la atención de las instituciones responsables y de la propia opinión pública las situaciones de pobreza y los casos de dificultades graves que no reciban la tutela suficiente, o de iniquidad y desigualdad.
38. El asistente social debe conocer a los sujetos activos en el terreno social, tanto públicos como privados, y buscar su colaboración en objetivos y acciones comunes que respondan de forma articulada y diferenciada a necesidades manifiestas, superando la lógica de la respuesta asistencialista y contribuyendo a promover un
sistema de red integrado.
39. El asistente social debe contribuir a informar de forma correcta y difusa acerca de los servicios y prestaciones para favorecer el acceso y un uso responsable de los recursos, en beneficio de todas las personas, contribuyendo asimismo a promover la igualdad de oportunidades.
40. En caso de calamidad pública o de graves emergencias sociales, el asistente social se pone a disposición de la administración para la que trabaje o de la autoridades competente, contribuyendo, dentro de sus competencias, a los programas y actuaciones orientados a superar el estado de crisis.

Título V
RESPONSABILIDADES DEL ASISTENTE SOCIAL PARA CON SUS COLEGAS Y OTROS PROFESIONALES

Capítulo I
Relaciones con los colegas y otros profesionales
41. El asistente social mantiene con sus colegas y demás profesionales con los que colabora unas relaciones basadas en la corrección, la lealtad y el espíritu de colaboración, apoyando en especial a los colegas que estén empezando su actividad profesional. Trabaja para solucionar posibles contrastes en el interés del usuario, del cliente y de la comunidad profesional.
42. El asistente social que establezca bajo cualquier concepto una relación laboral con colegas y organizaciones públicas o privadas trabaja para que se respeten las normas éticas y deontológicas en que se inspira la profesión; proporciona información sobre competencias específicas y sobre la metodología aplicada para salvaguardar su ámbito de competencia y actuación y el ajeno.
43. El asistente social que se entere de hechos, condiciones o conductas de colegas u otros profesionales, susceptibles de perjudicar gravemente a usuarios o clientes, tiene la obligación de denunciar la situación al Colegio profesional competente.

Título VI
RESPONSABILIDADES DEL ASISTENTE SOCIAL PARA CON LA ORGANIZACIÓN EN LA QUE TRABAJA

Capítulo I
El asistente social ante la organización para la que trabaja
44. El asistente social debe exigir que se respeten su perfil y su autonomía profesionales, que se le tutele, incluso desde el punto de vista jurídico, en el ejercicio de sus funciones, y que se le garantice el respeto del secreto profesional y del secreto de oficio.
45. El asistente social debe contribuir con sus competencias profesionales a mejorar la política y los sistemas de la organización para la que trabaja, y a aumentar la eficiencia, la economía y la calidad de las actuaciones y prestaciones profesionales.  Asimismo, debe contribuir a identificar estándares de calidad y a llevar a cabo acciones de planificación y programación, así como a un uso justo y racional de los
recursos a disposición.
46.  El asistente social no debe aceptar ni ponerse en unas condiciones laborales que conlleven acciones incompatibles con los principios y normas del Código, o que contrasten con el mandato social, o que puedan poner en entredicho de forma grave la calidad y objetivos de las actuaciones, o no garantizarles el respeto y la confidencialidad a usuarios y clientes.
47. El asistente social debe hacer lo posible para que sus prestaciones profesionales se lleven a cabo en unos plazos de tiempo adecuados para realizar actuaciones cualificadas y eficaces, en un entorno ideal para salvaguardar la confidencialidad del usuario y del cliente.
48. El asistente social debe comunicarle a su organización de pertenencia una posible carga excesiva de trabajo, o evitar, en el ejercicio de la profesión liberal, acumular encargos y prestaciones si ello puede perjudicar al usuario o cliente.
49. El asistente social que desempeña funciones de dirección o coordinación tiene la obligación de respetar y sostener la autonomía técnica y de juicio de sus colegas, promover su formación, la cooperación y el crecimiento profesional, favoreciendo el debate entre profesionales. Trabaja para promover y valorizar experiencias y modelos innovadores de actuación, valorizando asimismo la imagen del servicio social, tanto dentro como fuera de la organización.
50. La relación jerárquica funcional entre colegas responde a dos niveles de responsabilidad: para con la profesión y para con la organización, y tiene que estar basada en el respeto mutuo y en el de las funciones específicas. En caso de que no haya un orden jerárquico funcional de la profesión, el asistente social responde ante los responsables de la organización para la que trabaja en lo que atañe a los aspectos administrativos, salvaguardando su autonomía técnica y de juicio. 
51. El asistente social debe solicitar que se le brinden oportunidades para formarse y ponerse al día, y trabajar para que se desarrolle la supervisión profesional. 

Título VII
RESPONSABILIDADES DEL ASISTENTE SOCIAL PARA CON LA PROFESIÓN

Capítulo I
Promoción y tutela de la profesión
52. El asistente social puede ejercer la práctica profesional en relación de trabajo asalariado en organismos públicos y privados, o como trabajador autónomo o profesional liberal. Tiene la obligación de inscribirse en el Colegio profesional con arreglo a lo previsto en la legislación vigente.
53. El asistente social debe trabajar a todos los niveles y formas de la práctica profesional para dar a conocer y sostener los valores y contenidos científicos y metodológicos de la profesión, así como sus referencias éticas y deontológicas. En lo tocante a las diferentes situaciones, tiene que dedicarse a la supervisión didáctica y profesional, a la investigación y a divulgar su experiencia, incluso proporcionando elementos para definir evidencias científicas.
54. El asistente social está obligado a formarse de forma continuada, con el fin de garantizar unas prestaciones cualificadas, adecuadas al progreso científico y cultural, metodológico y tecnológico, teniendo en cuenta las indicaciones del Colegio profesional. 
55. El asistente social tiene que denunciar por escrito al Colegio los casos de ejercicio abusivo de la profesión de los que tenga conocimiento. 
56. El asistente social tiene que trabajar a todos los niveles en pro de la promoción, el respeto y la tutela de la imagen de la comunidad profesional y los organismos representativos de la misma.

Capítulo II
Honorarios
57. En cumplimiento de las leyes que regulan la práctica privada de la profesión, se aplica el principio general del acuerdo sobre los honorarios entre el asistente social y el cliente.  El asistente social tiene la obligación de dar a conocer cuáles son sus honorarios en el momento de recibir el encargo, y en cuanto quede clara la petición y se acuerde el plan de actuación. Debe informar al cliente de que los honorarios no están supeditados al resultado de las prestaciones.
58. Al establecer los honorarios, el asistente social debe atenerse a las indicaciones que proporciona en la materia el Consejo Nacional de Colegios de Asistentes Sociales; sin embargo, también puede prestar sus servicios de forma gratuita.
59. El asistente social, en cumplimiento de la legislación vigente, tiene la obligación de proporcionar información veraz y correcta acerca de sus competencias profesionales, y puede hacer publicidad de las mismas dentro del respeto de los principios de veracidad y decoro y del prestigio de la profesión. 

Capítulo III
Sanciones
60. La práctica de la profesión sin estar inscrito en el Colegio profesional se configura como ejercicio abusivo de la profesión, y está sujeta a denuncia con arreglo a lo establecido en los códigos Civil y Penal. También puede ser objeto de sanciones disciplinarias la práctica de la profesión durante un período de suspensión de la inscripción. También responderá desde el punto de vista disciplinario el asistente social que haya hecho posible dicha actividad irregular, tanto directa como indirectamente.
61. El incumplimiento de los preceptos y obligaciones establecidos en el presente Código Deontológico y toda acción u omisión que, de un modo u otro, no estén en consonancia con el decoro o el ejercicio correcto de la profesión, pueden ser castigados con las medidas disciplinarias y las sanciones correspondientes previstas en el Reglamento especial promulgado por el Consejo Nacional de Colegios Profesionales. El Reglamento Disciplinario es parte integrantes del presente Código.
62. El procedimiento disciplinario se incoa de oficio, así como también como consecuencia de denuncias o señalaciones procedentes de la autoridad judicial, o de denuncias o señalaciones firmadas procedentes de organismos o particulares.
63. En el caso de los despachos asociados, el responsable desde el punto de vista disciplinario es únicamente el profesional al que se refieran los hechos en cuestión. 

Capítulo IV
Relaciones con el Consejo del Colegio Profesional
64. El asistente social tiene el deber de colaborar con el Consejo del Colegio profesional al que pertenece para perseguir las finalidades institucionales. Asimismo, debe proporcionar sus datos esenciales actualizados y elementos de utilidad para crear la base de datos de los profesionales, Todos los miembros del Colegio tienen la obligación de comunicarle al Consejo cualquier hecho relacionado con el ejercicio de
la profesión del que tenga conocimiento y que requiera iniciativas o actuaciones por parte del Órgano, incluso destinados a su tutela personal. 
65. El asistente social designado para formar parte del Consejo Nacional, Regional o Interregional de Colegios Profesionales tiene que cumplir el encargo con un empeño constante, corrección, imparcialidad y en el interés de la comunidad profesional, y ser parte activa en las políticas de servicios. 
66. El asistente social que forme parte del Consejo del Colegio Nacional o de los Colegios Regionales o Interregionales deberá dar cuenta de su trabajo a los miembros de los mismos durante su mandato. 

Capítulo V
Actividad profesional del asistente social en el extranjero y actividades de los asistentes sociales extranjeros en Italia
67. En cumplimiento de las leyes que regulan las actividades profesionales en el extranjero, el asistente social tiene la obligación de cumplir las normas deontológicas del país en el que ejerza; en caso de no haberlas, tiene la obligación de cumplir las normas del presente Código. El asistente social extranjero que, cumpliendo todos los requisitos contemplados en la legislación vigente, ejerza en Italia, tiene la obligación
de cumplir el presente Código.
68. El Consejo Nacional trabaja para mantener relaciones con las organizaciones nacionales e internacionales de trabajo social (social work), estableciendo un debate constructivo sobre los principales aspectos relacionados con la identidad de la profesión y sobre las problemáticas éticas y sociales. Trabaja para favorecer el intercambio cultural y la movilidad de los asistentes sociales a nivel internacional.

Capítulo VI
Actualización del Código
69. El Consejo Nacional, al hilo de las cuestiones problemáticas que conllevará la aplicación del Código, se ocupará de revisarlo. Para ello se ha creado el Observatorio Nacional Permanente, cuyo funcionamiento se rige por un reglamento especial.

DISPOSICIONES FINALES
Los Colegios regionales e interregionales de asistentes sociales tienen la obligación de enviarles el Código Deontológico a los nuevos afiliados, y de promover iniciativas periódicas de actualización y perfeccionamiento sobre los contenidos del Código y la aplicación del mismo.

Pubblicato in etica e deontologia
Mercoledì, 15 Giugno 2011 10:52

Code of ethics for social workers

Text approved by the National Council  on 17th July 2009

Item I
DEFINITION AND DISCIPLINARY AUTHORITY
1. This Code is founded on core principles and rules that social workers must adopt and enforce during the exercise of their profession and that should guide their behaviour at whatever their level of responsibility.
2. The Code applies to both general and specialist social workers 
3. Adherence to this Code is binding on all those who exercise the profession in as much as it sets out their ethical obligations.  Failure to comply will result in disciplinary action.
4. Social workers are required to know, understand and disseminate this Code, and to undertake to apply it in the exercise of all aspects of their profession in accordance with the law. 

Item II
PRINCIPLES
5. The profession is based on the value, dignity and uniqueness of each and every person, respect for their universally recognised rights and the basic qualities on which these were established, namely liberty, equality, sociality, solidarity and participation. It is also committed to the principles of social equality and justice.  
6. The profession exists to serve individuals, families, groups, communities and all elements of society in a role that is instrumental to their development, encourages their autonomy, their subjectivity, their capacity to assume responsibility and, during periods of transition, helps them draw on their own resources and those made available to them by society in order that they might prevent and confront situations of privation and hardship. It should also nurture every initiative aimed at reducing the hazards of emargination. 
7. A social worker always recognises the individuality of a client in any course of action taken. He respects and receives any client who has a query, a need or a problem, as a person who is unique and distinct from others in a similar situation and takes into account that client's circumstances,  his relationships and surroundings, both in a physical and an anthropological-cultural sense. 
8. A social worker must not apply any form of discrimination in the execution of his profession, whether in terms of age, gender, marital status, ethnicity, nationality, religion, social status, political ideology, mental or physical  disability or any other difference that characterizes any one person.
9. In carrying out his duties, a social worker does not judge people on the basis of their behaviour whatever his own personal views and origins might be.
10. The social work profession is based on fundamental ethical and scientific principles, on technical-professional autonomy and on being non-judgemental, as well as the scientific knowledge and conscience of any single social worker.  A social worker has a duty to fight against any pressure and conditioning that may be brought to bear should this in any way jeopardize his independence. 

Item III
THE RESPONSIBILITY OF A SOCIAL WORKER WITH REGARD TO CLIENTS

Article I
Rights of  the client 
11. A social worker keep any situation under constant review and use all their professional skills to encourage clients to be self-determined, self-sufficient and pro-active participants in course of action  undertaken to assist them, and to foster a relationship based on mutual trust.
12. In providing assistance, a social worker, taking into account the particular client's cultural characteristics and capacity to understand, has a duty to supply clients with as much information as possible regarding their rights, as well as the advantages, disadvantages and commitment involved in any suggested course of action and all the resources, programmes and other tools available to him and, unless legal and administrative orders have been issued,  he must also obtain formal consent from the client. 
13. A social worker must, in accordance with the prevailing laws, and acting within the scope of his own professional activities, assist  clients or their legal representatives to access all documentation that concerns them, taking care to protect any information
said documentation may contain regarding third parties or that might harm the clients concerned. 
14. A social worker must safeguard the interests and rights of clients, especially those who are legally deemed incapable of providing informed consent, and he must strive to oppose any abuse or exploitation of minors or adults who are physically or mentally disadvantaged, even if they themselves appear to be compliant.
15. If, in carrying out his work, a social worker realizes that whether by oversight  or omission his client or his client's family  may be harmed, he must advise the person(s) concerned accordingly and do all that he can to remedy the situation.  
16. A social worker must have the consent of clients if trainees or other third parties are either present during any course of action or are apprised of the case for study, training or research purposes. 

Article II
General Rules regarding the behaviour of a social worker
17. A social worker must at all times, behave in a manner consonant with the decorum and dignity of the profession.  He may not, in any circumstances, abuse his professional status. 
18. A social worker must ensure that his professional competence and skills are always up to date so that he can use them to assist clients until such time that any problems have been resolved or for as long as he is legally required to do so. 
19. A  social worker must consult other skilled professionals if the complexities of a situation make this appropriate. A social worker must actively seek to be removed from a case if this best serves the overall interests of a client, or if there are serious reasons that have led to the breakdown of a relationship hitherto based on mutual trust  or if there are valid concerns for his safety.  Once informed consent has been obtained, the case can be transferred to a colleague who must be advised of all details that will enable him to continue to provide appropriate services. Continuity of services supplied must also be guaranteed whether the substitution of a case worker is permanent or
temporary. 
20. A social worker called upon to act as a client's guardian or supervisor, whether by direct court order or simply in accordance with prevailing laws,  must inform said clients of his role and ensure they are aware of all the ensuing implications.   
21. A  social worker charged with providing an expert's report must exercise his role in an impartial and unprejudiced manner. 
22. A social worker may not take advantage of his professional relationship with clients in order to further his own interests or to reap personal benefit, nor can he accept any item of value from them  or establish a sexual or intimate relationship with them.  

Article III
Privacy and professional confidentiality
23. The right of clients to privacy and to expect professional confidentiality is absolute and it is the duty of a social worker, within any limits imposed by prevailing laws, to ensure the same. 
24. Given the nature of trust inherent in any  relationship established with clients, a social worker has an obligation to treat all information and material obtained about them as confidential and he must obtain informed consent to use it, or to pass it on, either directly from a client or from his legal representative, except when the law says otherwise.
25. A social worker must adopt all appropriate measures to ensure that any documentation in whatever format regarding his clients, whether past or present, is safeguarded and remains confidential. If such material is used in scientific publications or for training or research purposes, a social worker must ensure that clients cannot be identified.  
26. A social worker is required to remind all those with whom he collaborates or that he supervises or that have access to client information or any material pertaining to them, of its restricted and confidential nature.
27. A social worker has the option not to testify regarding what he has been told or discovered when exercising his profession, save in circumstances established by law. 
28. A social worker is required to exercise professional secrecy  regarding what he knows as a result of his work, whether he is employed by a public or private body or whether he is self-employed.  He may not breach confidentiality unless required to do so by law or in the following cases: 
- when there is a risk of serious harm to a client or third party, especially in the case of minors or those deemed incapable of providing informed consent or who are impeded by reason of their physical or mental state or environmental circumstances.
- on receipt of a written request from the legal representative of a minor client or one who is deemed incapable of providing informed consent and only when disclosure is in their best interest.
- when the person or persons concerned, or their legal representative, authorize disclosure having first been advised of the consequences. 
- when there is good reason to believe that the safety of the social worker himself is at risk
29. A social worker contributing to the creation of a data bank must, as laid down in law, guarantee the right to privacy of clients 
30. A social worker may only provide official organizations, colleagues and other professionals with data and information that is strictly pertinent to a course of action and to its successful resolution.
31. In any dealings with the press or any other form of public media when a social worker is interviewed or  makes a statement, he must not only act in a balanced and measured manner, he must also protect the privacy of those concerned and exercise his professional secrecy. 
32. A social worker who no longer actively exercises his profession, whether or a temporary or permanent basis, remains bound by the obligations set out Article III of this Item, which are also morally and legally binding in the event that he ceases to be an inscribed member of the Social Worker's Register. 

Item IV
A SOCIAL WORKERS RESPONSIBILITY TO SOCIETY

Article I
Participating in and promoting the general welfare of society
33. A social worker is duty-bound to contribute to and encourage a culture of solidarity and subsidiarity  by favouring and fostering participatory initiatives aimed at creating a social framework that is accepts and respects all. He espouses and respects the rights of all and in particular the rights of a family, whatever its form or structure, recognising it as a structure that privileges stable and significant relationships between people and must therefore be considered as a primary resource. 
34. A social worker has a duty to help clients become aware of their rights and responsibilities within and to the community as well as encouraging them, whether as individuals or as a group, to take part in synergy building exercises aimed at helping both individuals and groups, particularly if they are living in difficult circumstances.
35. A social worker must always, and in all aspects of his work, be fully aware of the social reality of the area in which he is based, and take due note of its cultural and ethical context by recognising the value of the diverse and heterogeneous nature of those who live there as something to safeguard and defend, and by refuting any form of discrimination. 
36. A  social worker must take on an active role  in the promotion, development and advancement of all integrated social policies aimed at fostering social and civic advancement, emancipation and responsibility within the community and minority groups, and in any programmes designed to improve their quality of life which, when appropriate, include activities that encourage dialogue and integration. 
37. A social worker has a duty to alert the responsible authorities and the general public to any situations where  poverty, extreme hardship, oppression and inequality are not being adequately addressed. 
38. A social worker must be aware of all those playing an active role in the social field, whether private or public, and seek to collaborate with them to achieve shared objectives that respond to explicit needs in a meaningful and discerning manner, overcoming any logistical problems in providing the assistance required and he should also strive to build an integrated network of services. 
39. A social worker has a duty to diffuse accurate information about the services and assistance  available to all manner of people, in order to encourage them to make use of these resources and to do so in a responsible manner, which will in itself also foster equal opportunities. 
40. In the event of a major catastrophe or serious social emergency, a social worker must make himself available to his employers or to the competent authorities, so that he can use his skills to assist in  programmes and interventions aimed at overcoming the crisis.  

Item V
RESPONSIBILITIES OF A SOCIAL WORKER TO COLLEAGUES AND OTHER PROFESSIONALS

Article I
Dealings with colleagues and other professionals
41. A social worker must deal with his colleagues and any other professionals with whom he is working, in a manner that is honest, polite, loyal and in a spirit of collaboration, ensuring that he is particularly supportive to colleagues at the start of their professional life.  He must also help resolve any conflicts of interest between clients and the professional community. 
42. A social worker, who for whatever reason establishes a working relationship with colleagues and public or private institutions, must do his best to abide by the ethical standards of his profession  as well as providing details of his particular skills and the measures he adopts to ensure he, and other  professionals, can be effective in carrying out the work for which they are qualified.
43. A social worker who becomes aware of details, circumstances and behaviour relating to colleagues or other professionals that may cause clients serious harm, has a duty to advise the appropriate regulatory, licensing or professional body of what he knows. 

Item VI
RESPONSIBILITIES OF A SOCIAL WORKER WITH REGARDS TO HIS EMPLOYERS

Article I
A social worker's relationship with his employers
44. A social worker must insist that his professional position and independence be respected, including taking legal action, if appropriate,  that will ensure he is able carry out his duties and that will protect his right to maintain professional and official secrecy. 
45. A social worker must use his professional skills to help improve policy and administrative and organizational procedures so that professional services and interventions become more effective, streamlined, cost-effective and of a higher quality.  He must also contribute to the establishment of quality standards, the planning and programming of  interventions and the logical and equitable use of the resources
available. 
46. A social worker must refuse to participate in work-related activities that are incompatible with the principles and standards set out in this Code, that are contrary to his social responsibilities, that might seriously compromise the quality and objectives of a course of action, or that do not guarantee clients  the respect and right to privacy to which they are entitled and he should take steps to ensure that such situations do not arise.  
47. A social worker must strive to ensure that he is able to provide his professional services to clients for the period of time needed for them to be effective and successful, and in circumstances that will safeguard client privacy.
48. A  social worker must alert his employers if his work load is excessive or, if working independently, he must avoid taking on more than he can reasonably manage to achieve without prejudicing his clients best interest.
49. A social worker who has managerial or organizational responsibilities is bound to respect and support the technical independence and judgement of his colleagues and to champion  their training, the concept of co-operation, professional growth as well as advancing opportunities for professional consultation. He must also do his best to encourage and recognise the importance of experience and innovative courses of action, and to improve both the in-house and public image of social services.
50.  There are two levels of responsibility within the hierarchical working relationship between colleagues: to the profession and to the employer, both of which should be based on reciprocal respect and on the specific functions of each.  In the event that there is no reporting line between different grades of social workers, a social worker must answer to those in charge of organizing his work regarding any administrative matters whilst ensuring that his professional independence and judgement is safeguarded. 
51. A social worker must advocate for opportunities to up-date and further his own training and do his best to establish a system of professional supervision.  

Item VII
RESPONSIBILITIES OF THE SOCIAL WORKER TO THE PROFESSION

Article I
To campaign for and safeguard the profession
52. A social worker can exercise his professional activities as an employee of a public or private body, in an independent manner or as a free-lance professional.  He is, as foreseen by prevailing law, bound to register with his professional body.
53. A social worker must do his best to diffuse and support the values and the scientific and methodological elements of the profession at all levels and in all their various forms, along with the ethical and moral ideals it embodies. In all situations in which he finds himself, he must act in a committed manner with regard to the issue of didactic and professional supervision and research, not only in sharing his own experience but also using it to provide information that contributes to the development and determination of scientific evidence. 
54. A social worker is committed to pursue his own vocational training so that he may continue provide qualified assistance on a par with any scientific, cultural, methodological and technological advances in so far as these remain within the guidelines set down by his professional body. 
55. A social worker is bound to advise his professional body in writing if he becomes aware of any colleagues acting in a manner that is contrary to the professional code. 
56. A social worker must do his best in all circumstances, to champion the image of, respect for and the safeguarding of the professional community and the bodies that represent it.

Article II
Fees
57. In accordance with the laws that regulate the work of independent professionals, the agreement made between a social worker and his client is the general principle that governs the issue of fees. A social worker is bound to advise what his fees are when an agreement is reached regarding the services he is to provide or as soon as a request has been clarified and agreed.  He must also ensure that the client is aware that payment of his fees does not depend on the results achieved. 
58. In determining fees, a social worker must follow the guidelines laid down by the National Council  of Social Workers, although he can also provide his services free of charge. 
59.  A social worker must, in  accordance with prevailing law, provide truthful and correct information regarding his professional skills, which he may advertise in a manner congruent with the principles of truth, decorum and standing of the profession.

Article III
Sanctions
60. If  a person who is not a registered member of the professional body exercises the profession of social worker, he is deemed be working illegally and in accordance with both civil and penal law, must be reported. Working when suspended from the professional body is subject to disciplinary action, as is is  any social worker who either directly or indirectly facilitates any unlawful actions. 
61. Failure to comply with the guidelines and duties set out in this Code of Ethics, and any behaviour or dereliction of duty that is in any event not consonant with the decorous or proper exercise of the profession,  is subject to disciplinary action and sanctions , as set out in the regulations laid down by the body's National Council, will be applied. Said regulations are an integral part of this Code. 
62. Disciplinary action can be initiated in-house or as  the consequence of a court order or upon receipt of a formal report made by an institution or a private individual. 
63. In the event of an investigation concerning more than one person, disciplinary action will only be brought against the individual professional responsible for each specific breach. 

Article IV
Dealings with Social Care Councils
64.  A social worker has a duty to collaborate with the Council of the professional body to which he belongs in achieving its institutional objectives.  He must also supply it with updated information about himself and any other details that will contribute to the establishment of a data base regarding those exercising the profession.  Each person registered is duty-bound to advise the Council of any information he has regarding the exercise of the profession that require the professional body to take action or to intervene, even when this is to safeguard himself.
65. Any social worker invited to join the National Council of Social Workers, whether at regional or inter-regional level, is  duty-bound at all times to fulfil their obligations with firmness of purpose and in an honest and impartial manner that furthers the best interests of the professional community and he should also take an active role in defining the service's policies. 
66. Any social worker serving in the National, Regional or Inter-regional Councils of the professional body is answerable to its members throughout his mandate. 

Article V
The professional activities of a social worker abroad and the activities of foreign social workers in Italy
67. With regard to the laws that govern the professional activities of an Italian social worker abroad, the Code of Ethics of the country in which he is practising must be observed, whilst foreign social workers who meet the established legal requirements and are practising their profession in Italy, are bound  to comply with Code set out in this document.. 
68. The National Council  does its best to create and maintain a rapport with other national and international social services organizations so that it can participate in constructive discourse regarding the main aspects that define the profession of social worker and on ethical and social issues.  It also does its best to foster cultural exchanges and opportunities for social workers to exercise their profession at an international level.

Article VI
Updating the Code
69. In the event that the National Council is made aware of any problems that arise in applying this Code, it will be reviewed. A permanent national panel, whose workings are governed by specific rules, has been instituted for that purpose.

FINAL PROVISIONS
Both the regional and inter-regional social work associations are required to send all new members of the professional body a copy of the Code of Ethics and to advocate opportunities to periodically update and thoroughly examine the Code and its application.

Pubblicato in etica e deontologia
Mercoledì, 15 Giugno 2011 23:41

Code de déontologie de l'assistant social

Texte approuvé par le Conseil National durant la séance du 17 juillet 2009.

 

Titre I

DÉFINITION ET POUVOIR DISCIPLINAIRE

1. Ce code se compose des principes et des règles que les assistants sociaux doivent respecter et faire respecter dans l’exercice de leur profession et qui guident leur comportement dans les différents niveaux de responsabilité au sein desquels ils opèrent.

2. Ce Code s’applique aux assistants sociaux et aux assistants sociaux spécialisés.

3. Le respect de Code est contraignant pour l’exercice de la profession par obligation déontologique. Le manque de respect du Code entraîne l’application du pouvoir disciplinaire.

4. Les assistants sociaux sont tenus à connaître, comprendre et diffuser ce Code et ils s’engagent à l’appliquer dans les différentes formes prévues par la loi pour l’exercice de la profession.

 

Titre II

PRINCIPES

5. La profession se fonde sur la valeur, la dignité et l’unicité de toutes les personnes, sur le respect de leurs droits universellement reconnus et de leurs qualités originaires, comme la liberté, la légalité, la socialité, la solidarité, la participation ainsi que sur l’affirmation des principes de justice et d’équité sociales.

6. La profession est au service des personnes, des familles, des groupes, des communautés et des différentes agrégations sociales pour contribuer à leur développement ; elle en valorise l’autonomie, la subjectivité, la capacité de prise de responsabilité ; elle les soutient durant le processus du changement, dans l’utilisation de leurs propres ressources et de celles de la société afin de prévenir et affronter des situations de gêne ou de nécessité et pour promouvoir toutes les initiatives en mesure de réduire les risques d’émargination.

7. L’assistant social reconnaît la centralité de la personne dans toutes les interventions. Il prend en considération et accueille toute personne porteuse d’une demande, d’une nécessité, d’un problème en tant que personne unique et se distinguant d’autres se trouvant dans des situations analogues et il met celle-ci dans son contexte de vie, de relations et d’environnement, c'est-à-dire aussi bien dans le sens anthropologique et culturel que physique.

8. L’assistant social exerce sa profession sans faire aucune discrimination liée à l’âge, au sexe, à l’état-civil, à l’ethnie, à la nationalité, à la religion, à la condition sociale, à l’idéologie politique, à la limitation physique ou psychique, ou à toute autre différence qui caractérise les personnes.

9. Dans l’exercice de ses fonctions l’assistant social, conscient de ses propres convictions et appartenances personnelles n’exprime aucun jugement de valeur sur les personnes par rapport à leur comportement.

10. L’exercice de la profession se base sur des fondements ethniques et scientifiques, sur l’autonomie technique et professionnelle, sur l’indépendance du jugement et sur la connaissance et la conscience de l’assistant social. L’assistant social a le devoir de défendre son autonomie personnelle contre toute pression ou conditionnement, si la situation le met dans cette condition critique.

 

Titre III

RESPONSABILITÉS DE L’ASSISTANT SOCIAL VIS-À-VIS DE L’USAGER ET CLIENT

 

Chap. I

Droits des usagers et des clients

11. L’assistant doit engager sa propre compétence professionnelle pour promouvoir l’autodétermination des usagers et des clients, leur potentialité et autonomie, en tant que sujets actifs du projet d’aide, en favorisant l’instauration d’un rapport de confiance dans le cadre d’un processus d’évaluation constant.

12. Dans le rapport d’aide l’assistant social doit donner, en tenant compte des caractéristiques culturelles et de la capacité de discernement des intéressés, l’information la plus complète sur leurs droits, sur les avantages, les désavantages, les engagements, les ressources, les programmes et les instruments de l’intervention professionnelle pour laquelle il doit recevoir un consentement explicite, à moins de dispositions légales et administratives impératives.

13. L’assistant social, dans le respect des normes en vigueur et dans le cadre de son activité professionnelle, doit faciliter pour les usagers et les clients ou leurs représentants légaux, l’accès à la documentation qui les concerne, en ayant soin de protéger contre les tiers les informations contenues dans celle-ci et qui pourraient causer des préjudices à ces usagers ou clients.

14. L’assistant social doit préserver les intérêts et les droits des usagers et des clients, en particulier de ceux avec des problèmes d’incapacité du point de vue légal et il doit faire tout ce qui lui est possible pour s’opposer et signaler aux autorités compétentes des situations de violence ou d’exploitation des mineurs, d’adultes dans des situations d’empêchement physique et/ou psychologique, même quand les personnes semblent consentantes.

15. L’assistant social qui dans l’exercice de ses fonctions se rend coupable d’une omission ou d’une erreur pouvant nuire à l’usager ou à sa famille doit en informer la personne intéressée et doit faire toutes les tentatives possibles pour y remédier.

16. L’assistant social doit avoir l’autorisation des usagers et des clients pour que des stagiaires ou des tiers soient présents pendant les interventions pour des raisons liées à leurs études, formation, recherche, ou bien il doit les informer de cette situation.

 

Chap. II

Règles générales concernant le comportement de l’assistant social

17. L’assistant social doit avoir un comportement conforme à la dignité de sa profession. Il ne doit en aucun cas abuser de sa position professionnelle.

18. L’assistant doit mettre au service des clients et des usagers sa propre compétence et son habilité professionnelle qui doivent toujours être actualisées, et ne conserver le rapport professionnel que jusqu’au moment où la situation problématique le demande ou si les normes l’imposent.

19. Si une situation complexe le demande, l’assistant social peut consulter d’autres professionnels compétents. Si l’intérêt prédominant de l’usager ou du client l’exige, ou si le rapport de confiance n’existe plus, ou s’il y a des risques pour la sécurité de l’assistant social, après consentement informé ou procédure motivée, celui-ci peut s’activer pour le transfert du cas à un autre collègue en lui fournissant toutes les informations utiles pour pouvoir continuer le processus d’aide. La même continuité doit être garantie même en cas de remplacement.

20. L’assistant social à qui la magistrature a octroyé des fonctions de protection et de contrôle ou bien dans le respect des normes en vigueur, doit informer les sujets vis-à-vis desquelles ces fonctions sont exercées, des implications dérivant de cette activité spécifique.

21. L’assistant social à qui a été octroyée la fonction d’expert doit exercer cette fonction avec impartialité et indépendance de jugement.

22. Dans le rapport professionnel l’assistant social ne doit jamais utiliser le rapport avec des usagers et des clients dans son intérêt ou avantage personnel, il ne doit accepter aucun objet de valeur et ne doit établir aucune relation personnelle, affective et sexuelle avec ces derniers.

 

Chap. III

Confidentialité et secret professionnel

23. La confidentialité et le secret professionnel sont un droit primaire de l’usager et du client et un devoir de l’assistant social dans les limites des normes en vigueur.

24. La confiance à la base du rapport avec les clients et les usagers oblige l’assistant social à traiter avec confidentialité les informations et les données qui concernent ceux-ci, ce qui fait que leur utilisation ou transmission, exclusivement dans leur intérêt, doit se faire avec le consentement explicite des intéressés ou de leurs représentants légaux, hormis les cas prévus par la loi.

25. L’assistant social doit faire en sorte que soit garantie la confidentialité de la documentation relative aux usagers et aux clients, sous toute forme que ce soit, en la préservant des indiscrétions, même si elle concerne des ex usagers ou clients même si décédés. Dans les publications scientifiques, le matériel didactique, les recherches, il doit faire en sorte qu’il soit impossible d’identifier les usagers ou les clients visés.

26. L’assistant social doit signaler l’obligation de la confidentialité et du secret de fonction aux personnes avec lesquelles il collabore, avec qui il établit des rapports de supervision didactique ou qui peuvent avoir accès aux informations ou documentation réservées.

27. L’assistant social a la faculté de ne pas déposer ou témoigner en justice pour tout ce dont il a pu avoir connaissance en raison de sa profession, hormis les cas prévus par la loi.

28. L’assistant social est tenu au secret professionnel pour tout ce dont il a pu avoir connaissance en raison de sa profession exercée que ce soit comme employé, fonctionnaire ou travailleur dans le secteur privé, et est tenu à ne pas le révéler, excepté les cas imposés par la loi et dans les cas suivants :

 - risque de dommage grave vis-à-vis de l’usager ou client ou de tiers, en particulier des mineurs, des personnes incapables ou se trouvant   dans de situations de difficulté physique, psychique ou environnementale ;

- demande écrite ou motivée des représentants légaux ou de l’incapable exclusivement dans l’intérêt de ces derniers;

- autorisation de l’intéressé ou des intéressés ou de leurs représentants légaux qui ont été informés des conséquences de leur révélation ;

- risque grave en ce qui concerne la sécurité de l’assistant social.

29. La collaboration de l’assistant social à la constitution de banques de données doit garantir le droit des usagers et des clients à la confidentialité dans le respect des normes en vigueur.

30. Dans ses rapports avec des organismes, collègues et autres professionnels l’assistant social est tenu à ne fournir que les informations demandées et indispensables à la définition de l’intervention.

31. Dans ses rapports avec la presse et les autres moyens de diffusion, l’assistant social doit être guidé par des principes d’équilibre et de mesure lorsqu’il fait des déclarations ou en se faisant interviewer, il doit en outre respecter la confidentialité et le secret professionnel.

32. La suspension de l’exercice de la profession ne dispense pas l’assistant social des obligations visées au Chap. III de ce Titre auxquelles il est moralement et juridiquement lié même s’il a été radié du Tableau.

 

Titre IV

RESPONSABILITÉS DE L’ASSISTANT SOCIAL VIS-À-VIS DE LA SOCIÉTÉ

 

Chap. I

Participation et promotion du bien-être social

33. L’assistant social doit contribuer à la promotion de la solidarité et du soutien, en favorisant ou promouvant des initiatives de participation visant à la construction d’un tissu social accueillant qui respecte les droits de chacun ; il reconnaît en particulier la famille sous ses différentes formes et expressions comme lieu privilégié de rapports stables et significatifs pour la personne et il lui accorde son appui en tant que ressource primaire.

34. L’assistant social doit contribuer à développer dans les usagers et dans les clients la connaissance et l’exercice des droits et des devoirs de chacun dans le cadre de la collectivité et favoriser les parcours de croissance même collectifs, s’ils sont porteurs de synergies et d’aide pour l’individu ou les groupes surtout dans des situations de désavantage évident.

35. Dans les différentes formes de l’exercice de la profession, l’assistant social doit connaître parfaitement la réalité socio-territoriale qui l’entoure ainsi que le contexte culturel et celui des valeurs afin d’être en mesure d’identifier les différences et la multiplicité en tant que richesse à préserver et à défendre, en contrastant toutes les formes de discrimination.

36. L’assistant social doit contribuer à la promotion, au développement et au soutien de politiques sociales favorables à l’évolution, émancipation et responsabilisation sociale et civique de communautés et groupes marginaux finalisés à l’amélioration de leur qualité de vie, en favorisant, si nécessaire, des processus de médiation et d’intégration.

37. L’assistant social doit porter à l’attention des institutions concernées et à l’opinion publique des situations de privation et de graves insuffisances non protégées ou bien de graves iniquités.

38. L’assistant social doit connaître les sujets actifs dans le domaine social, aussi bien publics que privés, et rechercher leur collaboration pour des objectifs et des actions communes répondant de manière articulée et différenciée aux besoins exprimés, en passant au-dessus de la logique de la réponse de l’entraide et en contribuant à la promotion d’un système de réseau intégré.

39. L’assistant social doit contribuer à répandre une information correcte des services et prestations afin de favoriser l’accès et l’utilisation responsable des ressources, pour l’avantage de toutes les personnes, en contribuant également à la promotion de l’égalité des chances.

40. En cas de calamité publique ou de situations d’urgences sociales graves, l’assistant social se met à la disposition de l’administration où il travaille ou de l’autorité compétente, et il contribue grâce à ses connaissances à des programmes ou à des interventions directes afin de surmonter l’état de crise.

 

Titre V

RESPONSABILITÉS DE L’ASSISTANT SOCIAL VIS-À-VIS DE SES COLLÈGUES ET D’AUTRES FIGURES PROFESSIONNELLES

 

Chap. I

Rapports avec les collègues ou d’autres professionnels

41. L’assistant social entretient avec ses collègues ou d’autres figures professionnelles avec lesquelles il collabore, des relations correctes et loyales où domine l’esprit de collaboration, en soutenant plus en particulier les collègues qui se trouvent en début de carrière. Il fait son possible pour trouver la solution à des contrastes possibles dans l’intérêt de l’usager, du client et de la communauté professionnelle.

42. L’assistant social qui à n’importe quel titre, établit un rapport de travail avec des collègues ou des organismes publics ou privés, fait en sorte que soient respectées les normes éthiques et déontologiques qui inspirent la profession; il donne des informations sur les compétences spécifiques et la méthodologie appliquée pour la sauvegarde de son domaine de compétence et d’intervention et de celui d’autrui.

43. L’assistant social qui a pu avoir connaissance de faits, conditions ou comportements de collègues ou d’autres professionnels pouvant provoquer des dommages à des usagers ou à des clients, est tenu à signaler cette situation à l’Ordre ou au Collège professionnel compétent.

 

Titre VI

RESPONSABILITÉS DE L’ASSISTANT SOCIAL VIS-À-VIS DE L’ORGANISATION DE TRAVAIL

 

Chap. I

L’assistant social vis-à-vis de l’organisation de travail

44. L’assistant social doit demander à ce que soit respecté son profil et son autonomie professionnelle, la protection même juridique dans l’exercice de ses fonctions et la garantie du respect du secret professionnel et du secret de fonction.

45. L’assistant social doit s’engager à exercer sa profession afin de contribuer à l’amélioration de la politique et des procédures de l’organisation du travail, de l’efficacité, de l’aspect économique et de la qualité des interventions et des prestations professionnelles. Il doit également contribuer à l’identification de standards de qualité et aux actions de planification et programmation, ainsi qu’à une utilisation équitable et raisonnable des ressources dont on dispose.

46. L’assistant social ne doit pas accepter ou se mettre dans de conditions de travail qui comportent des actions incompatibles avec les principes et les normes du code civil ou qui soient en contraste avec le mandat social ou qui puissent compromettre gravement la qualité et les objectifs des interventions et ne pas garantir le respect et la confidentialité des usagers et clients.

47. L’assistant social doit faire en sorte que ses prestations professionnelles s’accomplissent dans des délais appropriés à la réalisation d’interventions qualifiées et efficaces, dans un cadre en mesure de préserver la confidentialité de l’usager.

48. L’assistant social doit signaler à son organisation si sa charge de travail est excessive ou éviter dans l’exercice de la profession libérale une accumulation de charges et de prestations si celles-ci lui font courir le risque de nuire à l’usager ou au client.

49. L’assistant social qui exerce sa profession avec des tâches lui conférant des fonctions de direction ou coordination est tenu à respecter et soutenir l’autonomie technique et de jugement de ses collègues et promouvoir leur formation, la coopération et la croissance professionnelle en favorisant la confrontation entre professionnels. Il doit faire son possible pour promouvoir et mettre en valeur des expériences et des modèles innovants d’intervention, en valorisant également l’image du service social aussi bien à l’intérieur qu’à l’extérieur de l’organisation.

50. Le rapport hiérarchique fonctionnel entre collègues répond à deux niveaux de responsabilité : vers la profession et vers l’organisation et il doit être ciblé sur le respect réciproque et celui des fonctions spécifiques. S’il n’existe aucun ordre hiérarchique de la profession, l’assistant social doit répondre aux responsables de l’organisation du travail en ce qui concerne les aspects administratifs, tout en conservant son autonomie technique et de jugement.

51. L’assistant social doit demander des opportunités de mise à jour et de formation et faire en sorte que se développe la supervision professionnelle.

 

Titre VII

RESPONSABILITÉS DE L’ASSISTANT SOCIAL VIS-À-VIS DE LA PROFESSION

 

Chap. I

Promotion et protection de la profession

52. L’assistant social peut exercer l’activité professionnelle en dépendant aussi bien d’organismes publics et privés que de manière autonome ou comme libre professionnel. Il doit s’inscrire au tableau de l’Ordre conformément aux normes en vigueur.

53. L’assistant social doit faire en sorte, à tous les niveaux et dans les différents formes de l’exercice de sa profession, de faire connaître et soutenir les valeurs et les contenus scientifiques et méthodologiques de la profession ainsi que ses références éthiques et déontologiques. En fonction de chaque situation, il doit être en mesure d’assurer une supervision didactique et professionnelle, de se consacrer à la recherche, à la divulgation de sa propre expérience également en fournissant des éléments pour la définition d’évidences scientifiques.

54. L’assistant social est tenu à assurer sa formation personnelle continue afin de garantir des prestations de qualité, conformes au progrès scientifique et culturel, méthodologique et technologique, en tenant compte des indications de l’Ordre professionnel.

55. L’assistant social doit signaler par écrit à l’Ordre l’exercice abusif de la profession dont il a pu avoir connaissance.

56. L’assistant social doit faire en sorte que, à tous les niveaux, soit respectée et protégée l’image de la communauté professionnelle et des organismes qui la représentent.

 

Chap. II

Honoraires

57. Dans le respect des lois qui règlent l’exercice de la profession privée, le principe général est celui de l’entente sur l’honoraire entre l’assistant social et son client. L’assistant social est tenu à communiquer son tarif au moment où il accepte le travail, dès que la demande a été clairement exposée et que le plan d’intervention a été concordé. Il est tenu à informer le client que la somme due n’est pas liée au résultat obtenu avec la prestation.

58. Lorsqu’il fixe son honoraire, l’assistant social doit s’en tenir aux indications fournies à ce propos par le conseil national de l’Ordre des assistants sociaux; il peut également exercer sa profession gratuitement.

59. Dans le respect des normes en vigueur, l’assistant social est tenu à fournir des informations véridiques et correctes sur ses compétences professionnelles et il peut les publiciser dans le respect de la vérité, de la dignité et du prestige de la profession.

 

Chap. III

Sanctions

60. L’activité professionnelle exercée sans être inscrit au tableau de l’Ordre est considérée en tant qu’exercice abusif de la profession et peut être dénoncée conformément à ce qui est prévu dans le code civil et pénal. Des sanctions disciplinaires peuvent être appliquées si la profession est exercée durant la période de suspension de l’inscription ; l’assistant social qui a permis directement ou indirectement cette activité irrégulière peut lui aussi être soumis à des sanctions.

61. Le non-respect des préceptes et des obligations fixées par ce code de déontologie et toute action ou omission non conforme à la dignité et à l’exercice correct de la profession sera puni par des procédures disciplinaires et les sanctions correspondantes prévues à cet effet par le règlement du conseil national de l’Ordre. Le règlement disciplinaire est une partie intégrante de ce Code.

62. Les sanctions disciplinaires sont appliquées d’office suite à une plainte ou signalisation provenant de l’autorité judiciaire ou suite à des signalisations souscrites provenant d’organismes ou de particuliers.

63. Avec des associations, du point de vue disciplinaire, la responsabilité n’est attribuée qu’au professionnel visé par les faits.

 

Chap. IV

Rapports avec le conseil de l’Ordre

64. L’assistant social est tenu à collaborer avec le Conseil de l’Ordre auquel il appartient pour l’application des finalités institutionnelles. Il est également tenu à fournir ses données actualisées et tout élément utile à la construction de la banque de données des professionnels. Tous les inscrits sont tenus à reporter au Conseil les faits dont ils ont pu avoir connaissance relatifs à l’exercice de la profession et qui demandent des initiatives ou des interventions de la part de l’Organisme même relatifs à sa protection personnelle.

65. L’assistant social appelé à faire partie du Conseil national, régional, interrégional de l’Ordre doit exercer sa charge en garantissant un engagement constant, de manière correcte et impartiale, dans l’intérêt de la communauté et il doit participer activement aux politiques des services.

66. L’assistant social qui a des activités au niveau du conseil de l’Ordre national ou des Ordres régionaux ou interrégionaux doit rendre compte de l’exercice de cette activité aux inscrits.

 

Chap. V

Activité professionnelle de l’assistant social à l’étranger et activité des assistants sociaux en Italie

67. Dans le respect des lois qui règlent les activités professionnelles à l’étranger, l’assistant social est tenu à respecter les normes déontologiques du pays où il exerce ; si elles n’existent pas il est tenu à respecter les normes de ce Code. L’assistant social étranger, en possession des conditions requises par la loi, qui exerce sa profession en Italie doit respecter les normes de ce Code.

68. Le conseil national fait en sorte de maintenir des rapports avec les organisations nationales et internationales du service social (social work), sous forme d’une confrontation constructive sur les principaux aspects de l’identité de la profession et sur les problèmes éthiques et sociaux. Il fait en sorte de favoriser les échanges culturels et la mobilité des assistants sociaux à un niveau international.

 

Chap. VI

Mise à jour du Code

69. Suite à l’apparition de problèmes liés à l’application du Code, le Conseil national en effectuera la révision. C’est dans ce but qu’a été institué l’Observatoire national permanent dont le fonctionnement est soumis à un règlement prévu à cet effet.


 


DISPOSITIONS FINALES

Les Ordres régionaux et interrégionaux des assistants sociaux sont tenus à envoyer aux nouveaux inscrits à l’Ordre, le Code de déontologie et à promouvoir périodiquement des occasions pour la mise à jour et l’approfondissement des contenus du Code et de son application.

Pubblicato in etica e deontologia
Mercoledì, 13 Aprile 2011 16:39

A.A.I.

sigla descrizione tipologia e note link
A.A.I. Amministrazione Aiuti Internazionali
storico organo governativo
Pubblicato in A

 

Nota: i servizi indicati nella presente rubrica potrebbero subire modifiche, integrazioni e/o cancellazioni. Ce ne scusiamo anticipatamente in considerazione della caratteristica "in progress" sia dei servizi indicati nel presente siglario che della collaborazione fornita da tutti coloro che a vario titolo partecipano all'aggiornamento itinerante dello stesso siglario.

 

Altre sigle possono essere trovate in questi siti:

 

Si ringraziano per i contributi:
Michela, Viviana, Daniela, Mario, Laura, Michele, Andrea, Annarita, Raffaello, Lorenzo, Emanuele, Luciana, Luigi, Carlo, Letizia, Marilena, Paolo, Jean Pierre, Carmelina, Lucia, Anna, Franco, Milena, Annalisa, Andrea...

Il Siglario di Servizio Sociale è presente nel sito di ASit dal 2000. Ideato da Vittorio Zanon, attualmente curato da Silvia Casagrande e Francesco Saverio Lemma.